La Organización Mundial de la Salud define la diabetes como “una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.” Según cifras de este mismo organismo, actualmente hay más de 460 millones de personas con diabetes, lo que se traduce en que uno de cada 11 adultos en el mundo, padece diabetes. Además, durante la década reciente, la cifra de afectados ha crecido enormemente, pasando de 285 millones en 2010 a 463 millones en 2019, un incremento que ha afectado de forma más significativa a los países de ingresos medianos y bajos que a los de ingresos altos.

Teniendo en cuenta que también ha aumentado la tasa de mortalidad por la enfermedad (un 5% entre 2000 y 2016) es evidente que se trata de un problema de salud pública global que necesita mucha más exposición y difusión que la que tiene. Por ello, le pedimos a dos de nuestras expertas; Patricia Marín Maicas, enfermera especializada en urgencias y directora del Máster Universitario en de Dirección y Gestión de Enfermería de VIU, y la Dra. Aurora García Tejedor, doctora en Ciencias de la Alimentación y directora del Máster Universitario en Nutrición y Salud; que nos dieran algunas claves acerca del tratamiento y el rol de la alimentación en esta enfermedad.

¿Cuáles son las principales líneas de tratamiento para los distintos tipos de diabetes?

Patricia Marín Maicas: Las principales líneas de tratamiento de la diabetes van dirigidas a mantener los niveles de glucosa en el intervalo óptimo para el cuerpo. Principalmente, se utilizan dos tipos de fármacos: los antidiabéticos orales (ADO) y la insulina administrada de forma subcutánea. Los ADO son fármacos administrados oralmente que ayudan al organismo a mantener unos niveles óptimos de azúcar mediante la inhibición de la síntesis de glucosa en el hígado (como la metformina) o estimulando la producción de insulina en el páncreas. Respecto al tratamiento con insulina, la insulina es la hormona necesaria para que las células puedan consumir la glucosa disponible en el cuerpo. El objetivo principal de este tratamiento subcutáneo es “imitar” la función del páncreas, disminuyendo así los niveles de glucosa en sangre. Pero para un adecuado manejo de la diabetes, no solo es necesario el tratamiento farmacológico, sino que éste debe ir acompañado una correcta alimentación evitando el exceso de azúcares y de un estilo de vida activo incluyendo el ejercicio físico en la rutina diaria.

¿Qué alimentos y/o pautas alimenticias debemos seguir para prevenir o disminuir el riesgo de sufrir diabetes? ¿Existe una predisposición genética a padecerla y en caso afirmativo cuánto podemos hacer para evitar su aparición?

Dra. Aurora García Tejedor: En primer lugar, es importante diferenciar los dos tipos principales de diabetes, la diabetes tipo 1, es en la que se produce una destrucción de las células β del páncreas con déficit absoluto de insulina, lo que implica que estas personas necesitan insulina a lo largo de toda su vida. En el desarrollo de diabetes tipo 1, influyen diferentes factores, como los factores genéticos (se hereda la predisposición a tener diabetes, no la diabetes en sí), una autoinmunidad y factores ambientales (virus, tóxicos, etc.). Los factores ambientales son el puente entre la genética y la autoinmunidad. Por otro lado, está la diabetes tipo 2, que se basa en una pérdida progresiva de la secreción de insulina, generalmente acompañada de resistencia a la insulina. Es el tipo mayoritario y su desarrollo se debe factores genéticos y estilos de vida no adecuados, es decir influyen directamente factores como el sobrepeso, la distribución de la grasa, la inactividad física, los antecedentes familiares, etc. Además, también existen otros tipos, como la diabetes gestacional.

En cuanto a su prevención, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Sin embargo, la diabetes tipo 2 se puede prevenir modificando el estilo de vida, lo que se traduce en aumentar la realización de actividad física, no tener exceso de peso y seguir una alimentación adecuada. En este sentido, es importante disminuir o evitar el consumo de azúcares refinados y harinas refinadas, como arroz blanco, pan blanco, cereales o bollería. En su lugar, se deberían elegir alimentos menos refinados y con un mayor contenido en fibra, como los cereales integrales y aumentar el consumo de frutas y verduras. Seguir un patrón alimentario como la Dieta Mediterránea es positivo para la prevención de la diabetes.

¿Qué complicaciones puede tener la diabetes sin tratar o tratada de forma deficiente?

PMM: Las complicaciones son múltiples y revisten diferente gravedad tanto a corto como a largo plazo. En su forma más grave, la descompensación de azúcar en sangre puede producir situaciones de hipoglucemia grave (bajada de azúcar brusca) o hiperglucemias graves (niveles muy altos de azúcar) asociado a un desequilibrio hidroelectrolítico global que puede tener un resultado fatal para la persona. Estos casos, habitualmente, suelen presentarse con más frecuencia en las fases iniciales de la enfermedad o “debuts diabéticos” o en situaciones donde el manejo terapéutico no es adecuado, tanto por la terapia en sí como por el manejo o la adherencia al tratamiento.

Otras complicaciones crónicas importantes y que pueden condicionar la calidad de vida de las personas con diabetes son la pérdida de visión (retinopatía diabética), la insuficiencia renal, alteraciones en la transmisión del impulso nervioso (neuropatía diabética), alteraciones en la piel y en la barrera cutánea, así como alteraciones cardiovasculares por afectación en los vasos sanguíneos. Mantener unos niveles adecuados de glucosa (intervalo 60-120mg/dL en ayunas) resulta fundamental para la homeostasis o lo que es lo mismo, para asegurar el equilibrio en los innumerables procesos bioquímicos que se desarrollan de forma constante en el cuerpo humano.

¿Nos puedes explicar cómo afecta lo que comemos a la diabetes? ¿Qué procesos metabólicos desencadenan los distintos macronutrientes en nuestro organismo para afectar de manera positiva o negativa nuestra salud?

Dra. AGT: Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía. Su digestión genera glucosa que pasa a la sangre para ser distribuida por el organismo. Sin embargo, las personas con diabetes presentan problemas para hacer que las células utilicen la glucosa y evitar que los niveles de azúcar en sangre excedan lo recomendable. En este sentido, es importante disminuir o evitar el consumo de azúcares y harinas refinadas, ya que pasan a la sangre de forma rápida, contribuyendo a una mayor demanda de insulina. Por el contrario, los alimentos con hidratos de carbono complejos y con un mayor contenido en fibra, como los cereales integrales, las legumbres, las frutas y las verduras, se digieren con mayor lentitud, ya que la fibra hace que la absorción de los azúcares sea más lenta, evitando que se produzcan picos de glucosa tras las comidas y que su nivel en sangre se mantenga más estable durante más tiempo, evitándose el riesgo de hipoglucemias.

Los alimentos proteicos o grasos, si se consumen siguiendo las recomendaciones y teniendo en cuenta la calidad de los nutrientes, no afectan prácticamente a los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, si se consumen en exceso, se puede producir un aumento de peso, desequilibrios de los niveles de glucosa en sangre y alteraciones de algunos parámetros metabólicos, lo que afecta de forma negativa a la diabetes.

Por último, el consumo de alcohol altera el metabolismo de la insulina y puede provocar hipoglucemias, por tanto, hay que eliminarlo o tomarlo de forma muy esporádica y moderada.

¿Qué señales o síntomas pueden indicarnos que sufrimos o estamos en riesgo de sufrir diabetes? ¿Qué debemos hacer si los presentamos?

PMM: La presentación de la diabetes puede ser de forma abrupta o de forma gradual, principalmente relacionado con el tipo de diabetes que sobreviene. Algunos de los síntomas que tienen que poner en alerta son la aparición de sed excesiva, la orina frecuente o la pérdida de peso espontánea injustificada. Otros síntomas concomitantes pueden ser la fatiga, la visión borrosa o las náuseas y vómitos. En caso de aparecer estos síntomas, las personas deberían consultar de manera inmediata a los profesionales sanitarios de referencia. Determinar las pruebas diagnósticas necesarias y en caso afirmativo comenzar el tratamiento adecuado, puede minimizar complicaciones asociadas. Convivir con las enfermedades crónicas como la diabetes es un proceso complejo y dinámico por lo que la colaboración de diferentes profesionales como médicos, enfermeras, nutricionistas, psicólogos, licenciados en actividad física, maestros, fisioterapeutas etc. en la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las personas con diabetes debería ser una prioridad para cualquier sistema de salud.

En caso de tener diabetes ¿Qué pautas alimenticias y alimentos debemos seguir para tenerla controlada o que nos afecte lo menos posible?

Dra. AGT: Las recomendaciones alimentarias para los pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 son prácticamente las mismas, la diferencia radica en que si los pacientes con diabetes tipo 2 necesitan inyección de insulina o medicación oral que puede dar lugar a hipoglucemias, deberán de controlar la cantidad de hidratos de carbono que se consumen y no saltarse ninguna comida.

Las frutas, verduras y hortalizas deben de ser los hidratos de carbono que se consuman en mayor cantidad y diariamente. Se debe de priorizar el consumo de hidratos de carbono complejos, como los cereales integrales y las legumbres, así como limitar o evitar el consumo de azúcares simples, que se encuentran principalmente en bebidas azucaradas, zumos y alimentos procesados El consumo de proteínas de realizarse mayoritariamente mediante el consumo de pescado, carne blanca y magra y huevos.  También es muy importante tener en cuenta la calidad de la grasa, priorizando el consumo de grasas insaturadas, las cuales se pueden encontrar en el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado azul, disminuyendo el consumo de grasas saturadas de origen animal. El consumo de alcohol debe de eliminarse o restringirse.

En resumen, las personas con diabetes deben de seguir una dieta variada y equilibrada, restringiendo el consumo de bollería, productos procesados y bebidas azucaradas.  El “Método del Plato” o “Plato de Harvard” resulta muy útil para planificar menús saludables, teniendo en cuenta tanto la cantidad como la calidad de los nutrientes. Sin embargo, es muy importante que lleven un control de la enfermedad y, por tanto, de su alimentación, a cargo de profesionales sanitarios.